A 7 kilómetros de Tavira, escondido en medio de un campo de naranjos, se encuentra Pego do Inferno. Se trata de una bella cascada y una laguna de color esmeralda donde podrás disfrutar de un buen chapuzón.

Cuenta la leyenda, que hace muchos años, un carruaje tirado por bueyes cayó junto a sus ocupantes en la laguna que había bajo la cascada. Los cuerpos nunca fueron localizados y los buceadores no consiguieron encontrar el fondo del lago, por lo que se creyó que ahí estaba la puerta del infierno, llamando entonces a aquel lugar Pego do Inferno.

Pero en realidad, Pego do Inferno es una cascada y laguna idílica formada por el arroyo Asseca. Este encantador lugar es una joya oculta muy cerca de Tavira. El carbonato de calcio extraído de la roca se acumula en la laguna y hace que el agua brille en un majestuoso color verde.

El lugar sorprende de forma extraordinaria por su belleza y singularidad. De los sitios más bonitos del Algarve. Recomendamos ir a verlo y tomar un refrescante baño. Al ir a finales de septiembre, había poca gente, por lo que disfrutamos de la tranquilidad del entorno. ¡Un sitio paradisíaco!.

La zona donde se encuentra Pego do Inferno pertene a Santo Estêvão, una freguesía portuguesa del municipio de Tavira. Sin duda, constituye una de los más bonitos paisajes algarvíos y es una buena opción para disfrutar de la preciosidad de la naturaleza y desconectar por un rato de la imagen turística de las playas del Algarve.

Nuestros galgos (Amor y Zhen) se lo pasan en grande cada vez que lo llevamos de excursión.

El punto alto de este recorrido es el bonito “Mirador de Pego“, desde donde se puede admirar la gran belleza de la caída de agua que deleita a quien la visita y donde además, se puede hacer submarinismo. 

Este paraje en su día era un verdadero oasis, muy preparado para el turismo y se llegó a construir una zona de  aparcamientos, un sendero señalizado y unas escaleras para su acceso. Sin embargo, en el año 2012 un incendio arrasó la zona y con las sequías posteriores el agua dejó de brotar y el paraje cayó en el olvido. Con los años el agua volvió a fluir y la madre naturaleza acabó haciendo el resto.

Un sitio maravilloso, la única pega es que está mal señalizado. Una vez aparcamos seguimos a unos chicos y cogimos el mismo sendero hasta llegar a la cascada en unos 10 minutos. Tuvimos suerte y al final mereció la pena. Cuando lleguéis al punto que se ve en la imagen de arriba, hay que coger el camino hacia abajo de la derecha donde se ven las bicicletas y guiarse por el sonido del agua.

El acceso es complicado ya que la cascada está bien oculta y las escaleras de entrada fueron destruidas hace unos años por el incendio. Por eso, hay que bajar por un pequeño sendero escondido entre la arboleda. Para los aventureros es una ruta interesante a seguir, pero se debe tomar con precaución.

Nadar por detrás de la cascada es una pasada y tirarse al agua desde una tirolina que hay a la derecha está fenomenal.

Pego do Inferno es una de las cascadas más hermosas de Portugal que da paso a una pequeña laguna de color verde intenso que es perfecta para bañarse y disfrutar de un paisaje de gran belleza. ¡Una preciosidad de la naturaleza!.

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