Situada en la cima de una colina, con vistas al océano Atlántico y a la parte más oriental del Parque Natural de la Ría Formosa, se encuentra Cacela Velha, una de las joyas desconocidas del Algarve. Se trata de un pequeño pueblo costero con mucho encanto ubicado entre Tavira y Vila Real de Santo António, muy cerca de la frontera con España.

Esta aldea de Portugal es verdaderamente un lugar de ensueño. Hay tres atracciones principales en Cacela Velha: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la fortaleza y la playa. Pero por encima de todo, destacamos sus espectaculares vistas al mar y la inexistente construcción moderna en toda la villa, por lo que parece que se ha detenido el tiempo.

Esta pequeña villa de pescadores ubicada en la parroquia civil de Vila Nova de Cacela se encuentra entre Tavira y Vila Real de Santo António, a unos 10 km de ambas. A 1 hora escasa está situada Huelva y a una 1 y 45 minutos Sevilla.

Durante muchos años, la pesca ha sido la principal fuente de comercio de Cacela Velha. En los últimos años, el pueblo ha obtenido ingresos adicionales por ser un destino turístico. El evento cultural más importante son las Noites da Moura Encantada, que ofrece noches de música, ferias callejeras y exposiciones artesanales en homenaje a la herencia árabe y bereber de la región. Otros eventos culturales incluyen la Clássica em Cacela, una serie de conciertos en la iglesia y otros lugares históricos con presentaciones de música contemporánea y clásica.

A la entrada del pueblo hay un gran parking gratuito para poder dejar el vehículo y disfrutar tanto de la playa como de la aldea. A continuación nuestra visita a este maravilloso lugar.

Pasear por sus calles

Lo mejor sin duda es dar un relajado paseo por Cacela Velha. Es un pueblo de apenas 4 o 5 calles empedradas de casitas blancas con puertas y ventanas enmarcadas en tonos azules o amarillos y la mayoría con chimeneas.

Pudimos ver algún que otro restaurante como la Casa Azul (imagen de arriba).

Noria

La población ha crecido en torno a una plaza principal donde se sitúa la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Oficina de Turismo y una pequeña noria medieval metálica de color verde que funcionó hasta mediados del siglo XX y que actualmente se ha conservado como elemento decorativo.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Igreja de Nossa Senhora da Assunção) tiene su origen en un edificio del siglo XIII, del que se conserva un pequeño portal lateral gótico. El templo actual data del siglo XVI, aunque sufrió una importante reconstrucción durante el siglo XVIII. Tiene un pórtico de estilo renacentista con bustos de los apóstoles San Pedro y San Pablo y pilastras decoradas. El interior consta de tres naves, con arcos sostenidos por columnas y capiteles decorados con semiesferas y muros.

Cabina telefónica

En la misma plaza principal, encontrarás el cementerio y una antigua cabina telefónica típica inglesa, pero pintada de color blanco.

Mirador

La calle del final del pueblo es un excelente mirador al océano Atlántico y a la Ría Formosa. En los días claros se puede ver, al este, el tramo final de la Ría Formosa que se extiende a unos cientos de metros de la Manta Rota, la bahía de Monte Gordo y a lo lejos, en España, Isla Canela e Isla Cristina.

Como ya comentamos en los post de Faro o Olhão, el Parque Natural de la Ría Formosa se extiende a lo largo de 60 kilómetros frente a la costa del Algarve. Es una zona húmeda protegida de importancia internacional, que abarca un área de 18.400 hectáreas. Dentro del parque, se encuentran un laberinto de lagunas, salinas, canales, islas, marismas y bancos de arena, hogar de una gran variedad de aves, flora y otras criaturas.

Un lugar para realizar increíbles fotos junto a uno de los baluartes de la fortaleza.

Nuestros galgos Amor y Zhen también disfrutaron de las impresionantes vistas.

Nos enteramos de éste bonito lugar poco antes de nuestro viaje por el Algarve oriental y lo incluimos en nuestra ruta, ya que vimos una foto por internet y nos fascinó.

Por todo esto, Cacela Velha forma uno de los conjuntos arquitectónicos y paisajísticos más significativos del sur de Portugal.

Fortaleza de Cacela

En una posición dominante con vistas a la Ría Formosa, se encuentra la Fortaleza de Cacela. Existía un primitivo castillo árabe que ya en el siglo XVI estaba en ruinas, por lo que fue remodelado. La actual fortaleza es del siglo XVII aunque fue reconstruida tras el terremoto de Lisboa en 1755.

Actualmente, la fortaleza no está abierto al público ya que se usa como una oficina para la Guardia Nacional Republicana (GNR). En el interior operaba un radar que estaba destinado a la vigilancia del espacio aéreo. El fuerte tiene una planta trapezoidal con baluartes en los ángulos salientes y casetas de vigilancia. En su terraplén se construyen los edificios de servicios y se abre el aljibe.

Playa de Cacela Velha

Justo debajo del pueblo se encuentra la praia de Cacela Velha, también conocida como praia da Fábrica. Una playa espectacular de arena fina, agua cristalina, sin masificación. Un sitio bellísimo.

Para acceder a la enorme y paradisíaca playa de Cacela Velha tendrás que cruzar la Ría Formosa ya sea andando durante la bajamar o en embarciones en la pleamar por el precio 1,50 por persona. Cruzando el estrecho brazo de ría, el visitante se encuentra con una fina lengua de arena desierta y salvaje en constante mutación por la acción del mar y los vientos.

Un lugar que merece la pena visitar, tanto el pueblo como la playa. Una de esas aldeas de ensueño digna de postal fotográfica. Frente a Cacela Velha se despliega el Parque Natural de Ría Formosa. Precioso todo.

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