Una de las cosas que más nos llamó la atención de nuestro viaje a Budapest fueron sus famosos “bares ruinas o ruin bar”. Se sitúan en edificios con más de 100 años de antigüedad que hace tan sólo una década se encontraban abandonados en el barrio Judío de la capital húngara y prácticamente nadie se atrevía a pisar. Con el gobierno se llegó a un acuerdo para que, con alquileres muy accesibles, se pudieran aprovechar estos antiguos edificios que se iban a demoler.

Aprovechando estos escenarios únicos se empezaron a construir locales decorados a base de todo tipo de objetos, graffitis, reliquias… no hay un estilo definido pero si mucha originalidad que han convertido a estos bares en una atracción turística más de Budapest.

Por lo tanto, no puedes ir a Budapest y no ver uno de sus famosos bares ruinas. Aunque hay muchos, el más famoso es el Szimpla Kert que ocupa un edificio entero. La decoración es de lo más original y estrambótica. Te puedes encontrar maniquíes, televisores colgando entre cables, bañeras como asientos, bicicletas colgadas del techo, graffitis, un coche Trabant con asientos y todo lo que ni te puedes imaginar…Tiene muchísimas estancias y salas con distintos ambientes, puedes beber, comer o simplemente entrar a verlo.

Szimpla Kert fue el primer ruin bar inaugurado en 2002 y por tanto el más conocido. Sus dueños decidieron crear un espacio para alojar diferentes eventos culturales como música en vivo, cine al aire libre con películas independientes y hasta un mercado los domingos. Se encuentra en la calle Kazinczy utca 14, en el barrio Judío en la zona de Pest.

En este sitio nos sentimos como los personajes en una de las películas de Tim Burton. Sin duda, una de las atracciones turísticas de Pest con buen ambiente y con una decoración que te mantendrá entretenido observando durante bastante rato.

En el Szimpla Kert se respira un aire alternativo. Ya desde la puerta percibes un ambiente variopinto. Puede dar la sensación de caos pero sin embargo está todo organizado y el ambiente es distendido. El lugar es espacioso y permite disfrutar diferentes ambientes. Se organizan actuación de grupos de música: violín, percusión, batería…y lo mejor, es que los conciertos son gratuitos.

Bonito lugar para visitar y tomarse el aperitivo o lo que sea. Como ya hemos comentado es una gran casa vieja reformada con objetos reciclados que la dan un encanto especial.

Fuimos a tomar algo después de comer y como todos los ruins bar son locales muy curiosos que tienen un montón de objetos raros, abandonados, que se han reutilizado. Te puedes sentar en una bañera, en un coche o en una sala llena pantallas de ordenador. El precio de la bebida es igual que en otros locales de la zona.

Aunque visitamos otros ruin bar, el Szimpla nos pareció el más emblemático. Los vimos tan chulo y auténtico que fuimos de noche y repetimos, pero está vez de día, para ver mejor los detalles de la decoración.

La mayoría de los bares ruinas son para tomar una bebida, pero algunos como el Szimpla cuentan con opciones de comida. Los horarios también varían: desde los que abren a mediodía y noche hasta los que son totalmente nocturnos. Eso sí, si vas en invierno, como casi todos cuentan con zonas de patio al aire libre, no podrás quitarte el gorro y la chaqueta. Nosotros por suerte hemos estado justo hace unos días, a finales de septiembre y el tiempo era genial.

En español el Szimpla Kert significa Jardín Simple, y podemos decir, que es de todo menos simple. Es el bar ruina más famoso, pues fue el primero en construirse y figura en la lista de los 100 mejores bares de Lonely Planet. Es un local enorme, con distintos espacios y patios intercomunicados entre sí, cada uno con una decoración más loca que el anterior, incluso con un Trabant grafiteado en mitad de una de las salas. Si visitas Budapest verlo es casi tan obligatorio como ir al Parlamento o subir a la zona de Buda.

Sorprendente desde su fachada a su última sala, todo dentro de una atmósfera de caos organizado. Habitaciones psicodélicas adornadas con luces, lámparas de cirugía, instrumental médico y cosas como maniquís, bañeras, ruedas, chapas, pegatinas, cubos, gnomos, casetes, espejos, maquinas de escribir, peluches, animales de atracciones, coche, cabinas de teléfonos, etc. Es imposible irte sin hacer infinidad de fotografías, a cual más curiosa.

Un lugar mágico, este bar ruina nos encantó. Es una mezcla de todo, literalmente, se sale de lo convencional y tomarte una copa allí es como estár en un bar underground de Londres.

Hay un ambiente internacional. Nosotros tuvimos la oportunidad de hablar con un grupo de ingleses y otro de americanos. Las copas están bien de precio. Nuestro consejo es que llegues antes de que anochezca para que puedas ver todos los detalles de la decoración de día y el cambio del local con la iluminación nocturna.

Fuimos a visitarlo después de las imnumerables opiniones. Nos encontramos con un portal de una construcción antigua como entrada. Dejaba entrever lo que hubiera sido un edificio de la época. Las habitaciones se convierten en improvisados bares con su barra con elementos de todo tipo por las paredes.

Aunque es una visita imprescindible, mejor ir un día entre semana y al atardecer. Nosotros lo hicimos así y fue todo un acierto, ya que nos dijeron que los fines de semana por la noche hay que hacer cola para entrar. Revisan bolsos y mochilas y hasta te cachean por seguridad. Nosotros la primera vez que fuimos era de noche y había gente pero al ser un jueves y temprano no estaba masificado. Recorrimos todas las salas y recovecos, pedimos la bebida en la barra de cerveza artesana y salimos a la zona descubierta porque hacía una noche veraniega a finales de septiembre. A los tres días volvimos a visitarlo de día para ver con todo detalle la decoración.

Los bares ruinas son creatividad salvaje, originalidad sin límites. Vale la pena adentrarse en este laberinto de salas, cada cual más sorprendente. Nada aquí te deja indiferente. Date una vuelta primero, mira y observa cada rincón y luego quédate a tomar algo donde más te guste.

Si visitas Budapest, ver un bar ruina es algo casi tan obligatorio como visitar los demás monumentos de la ciudad. Además del Szimpla Kert, hay otro bares ruinas también muy curiosos. Entre ellos están:

  • Mazel Tov: Aunque los bares ruina están en el barrio judío, ninguno es judío salvo el Mazel Tov. Es un restaurante con cocina de Oriente Medio, una decoración cuidada y moderna y música de jazz y swing, nada que ver con los demás.
  • Black Swan: Ofrece los mejores cocteles artesanales, gracias a sus altas estanterías llenas de licores que pueden verse detrás de la barra.
  • Instant: Es el ruin pub más grande.
  • Csendes Vintage Bar and Café: Al igual que Szimpla Kert, el Csendes Vintage también ofrece dos ambientes.
  • Corvinteto: Se sitúa en lo alto de un centro comercial con lo que tiene buenas vistas.
  • Fogas Ház: Es tanto un bar como una galería de arte y cine. Cuentan con una barbacoa donde preparan hamburguesas y el techo es una carpa de circo de colores.
  • For Sale: Puedes comer hasta medianoche a buen precio y lo más destacable es que todas sus paredes y techos están totalmente cubiertas por mensajes en papel que los visitantes han ido dejando.
  • Púder: Más tranquilo, también con una carta destacable. Entre la decoración excesiva y multicolor destacar la figura de un gran dragón.
  • Doboz: La iluminación es realmente impresionante y acoge exposiciones de artistas húngaros, pero el protagonista es la enorme escultura de King Kong que hay encaramada al alto árbol que preside el patio donde se sitúa este bar.